Captar pacientes no garantiza crecimiento si la primera visita no genera continuidad. Este caso analiza dónde se rompía el embudo real de la clínica, qué errores había en el seguimiento y qué cambios ayudaron a mejorar la conversión a tratamiento o recurrencia.Cuando miramos los números de verdad, encontramos dos problemas que nadie había puesto encima de la mesa: dos terapeutas concentraban el 45% de toda la facturación, y el servicio estrella —terapia individual de adultos— dejaba mucho menos margen del que parecía.
En este artículo contamos qué encontramos, qué tres palancas se activaron y qué cambió después. Un caso real, anonimizado, que se parece más de lo que crees a lo que ocurre en muchas clínicas privadas que funcionan… pero no todo lo bien que deberían.